Rincón de Apologética Católica

TEMA 244
fundamento bíblico de los misterios gozosos

Los misterios gozosos son parte de la oración católica del Rosario, en concreto la primera de las cuatro series de cinco misterios y tratan el anuncio y la infancia de Jesús. Después de los mismos, se rezan los misterios luminosos de la vida pública de Cristo, los misterios dolorosos de la Pasión y los misterios gloriosos de los sucesos ocurridos desde la Resurrección.
Los misterios Gozosos se rezan los lunes y los sábados.
Se incluye la designación en latín entre paréntesis después del nombre de cada misterio.
se caracteriza efectivamente por el gozo que produce el acontecimiento de la encarnación. (...). Meditar los misterios gozosos significa adentrarse en los motivos últimos de la alegría cristiana y en su sentido más profundo. Significa fijar la mirada sobre lo concreto del misterio de la Encarnación y sobre el sombrío preanuncio del misterio del dolor salvífico". (Juan Pablo II. Carta Apost. "Rosarium Virginis Mariae")


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TEMA 243
FUNDAMENTO BÍBLICO DEL ROSARIO ¿SON REPETICIONES VANAS?
Por Diego Belalcázar



El Santo Rosario constituye una de las oraciones más importantes para la vida del Católico, pues como lo mencionaba San Juan Pablo en una carta apostólica del año 2002 “El Rosario es una oración que por su naturaleza está orientada hacia la paz”; sin embargo, escuchamos que hermanos separados en muchas ocasiones nos dicen a los Católicos que no sabemos orar y de que decimos repeticiones vanas haciendo alusión a Mateo 6:7-8:

“7 Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. 8 No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo."

Lo cierto es que el Santo Rosario es totalmente bíblico y no representa vana palabrería porque refleja la palabra del Señor enviada a la Virgen María por medio del Arcángel Gabriel.

“DIOS TE SALVE MARíA LLENA ERES DE GRACIA, EL SEÑOR ES CONTIGO”

Esta primera parte la podemos encontrar en Lucas:1:26-29:

“26 En el sexto mes fue enviado el ángel Gabriel de parte de Dios 27 a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David. La virgen se llamaba María.
28 Y entró donde ella estaba y le dijo:
-Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo.
29 Ella se turbó al oír estas palabras, y consideraba qué podía significar este saludo.”

Como podemos ver, el Ángel es un mensajero de Dios, y sus palabras no son inventadas por él sino que es un mensaje transmitido por Dios. Por lo tanto, las palabras del Ángel a María no pueden considerarse una vana repetición porque es Dios mismo quien saluda a María a través del Ángel.

Otra confusión de los hermanos separados en esta parte es porque en el rosario se dice “Dios te salve”, como si la virgen necesitará ser salvada; “Salve” también se puede definir como un saludo que se empleaba en la antigüedad, como lo afirma el diccionario de la lengua española:

“Salve

Del lat. salve 'ten salud', imper. de salv?re 'tener salud, estar sano'.
1. interj. poét. U. para saludar.
2. f. Oración con que se saluda y ruega a la Virgen María”

La expresión salve no significa que la virgen esté condenada o algo por el estilo, sino que es un saludo que se empleaba a las personas importantes, es por esto que la virgen María se turba al escuchar este saludo.
“BENDITA TÚ ERES ENTRE TODAS LAS MUJERES Y BENDITO ES EL FRUTO DE TU VIENTRE JESÚS”

Esta segunda parte la podemos encontrar en Lucas 1:39-42

“39. Por aquellos días, María se levantó y marchó deprisa a la montaña, a una ciudad de Judá; 40. y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; 42. y exclamando en voz alta, dijo:
-Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre.”

Aquí podemos apreciar como San Lucas nos muestra la visitación de la Virgen María a su prima Santa Isabel y de cómo aquellas palabras de Santa Isabel aunque salen de su boca, no son de ella sino del Espíritu Santo. Por lo tanto, al decir esta frase sólo estamos recordando las palabras que el Espíritu Santo exclamó por boca de Santa Isabel.
“SANTA MARIA”

Al contrario de lo que piensan muchos hermanos separados, María sí es Santa y aparece en Lucas 1:28:

“28 Y entró donde ella estaba y le dijo:
-Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo”

Si aquí se afirma que María está llena de gracia y el Señor está con ella, María es Santa, pero para confirmarlo podemos ir a Romanos 8:29:

“29 Porque a los que de antemano eligió también predestinó para que lleguen a ser conformes a la imagen de su Hijo, a fin de que él sea primogénito entre muchos hermanos.
30 Y a los que predestinó también los llamó, y a los que llamó también los justificó, y a los que justificó también los glorificó”

Por lo anterior, María es justificada y glorificada y tener estos dos atributos de parte de Dios significa que es Santa.
“MADRE DE DIOS”

Esta parte representa una de las mayores confusiones para los hermanos separados ya que ellos se preguntan ¿Cómo es posible que Dios tenga Madre pues esto significa que María hizo a Dios?.

Primero esta confusión se da porque ser Madre no significa hacer al hijo, o acaso alguna Madre ¿puede escoger el color de los ojos que va a tener su hijo, o si va a ser varón, o la forma de los pies o la forma de sus manos?. La respuesta obvia es no, por lo tanto Mamá no es la que hace al hijo, sino la que lo engendra, como lo menciona Mateo 1:23 y Lucas 1:43 respectivamente:

“23 Mirad, la Virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Emmanuel, que significa Dios-con-nosotros”

“43 ¿De dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme?”

Aquí vemos que Santa Isabel al estar llena del Espíritu Santo cuando se refiere a “mi Señor” emplea originalmente la palabra griega Kyrios que es sinónimo de Dios lo cual se confirmar con Juan 20:28:

“¡Señor mío y Dios mío!”

En este orden de ideas podemos decir que María es la Madre de su Señor, es decir, la Madre de Dios.

“RUEGA POR NOSOTROS”

Las Sagradas Escrituras nos muestran en Juan 2:1-5 como la Virgen Maria ruega cuando llego a faltar el vino, veamos:

“1Al tercer día se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba allí la madre de Jesús. 2 También fueron invitados a la boda Jesús y sus discípulos. 3 Y, como faltó vino, la madre de Jesús le dijo:
No tienen vino
4 Jesús le respondió:
Mujer, ¿qué nos importa a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi hora.
5 Dijo su madre a los sirvientes:
Haced lo que él os diga.”

Maria actúa como intercesora debido a que a pesar de que aún no había llegado la hora de su hijo, Jesús obra el milagro respectivo convirtiendo el agua en vino. De esta forma Jesús escucha el ruego de María y es la razón por la que nosotros pedimos a la Santísima Virgen María que así como ella rogó por los novios en las bodas de Caná, ruegue también por nosotros.
“PECADORES”

No hay duda de que todos somos pecadores y siempre necesitamos de Dios pues así lo afirma 1 Juan 1:8-10

”8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos mentiroso, y su palabra no está en nosotros”

Por esta razón, en el Ave Maria decimos pecadores, pues nosotros no queremos hacer pasar a Jesús como mentiroso.
”AHORA Y EN LA HORA DE NUESTRA MUERTE”

Mediante esta frase rogamos a Maria por nosotros “Ahora” tal y como lo hizo en las bodas de Caná. “Y en la hora de nuestra muerte” tal como lo hizo en la crucifixión y muerte de su hijo. Juan 19:25:

“25 Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás, y María Magdalena”

Así como María estuvo al pie de la cruz en la hora de su muerte, nosotros rogamos a María que nos acompañe en la nuestra como sus hijos, especialmente en el momento más difícil como lo es nuestra muerte.
EL PADRE NUESTRO

No se puede negar que el Padre nuestro sea una oración biblica puesto que es la oración con la que que Jesús nos enseña a orar en Mateo 6:9-13:

“9 Vosotros, en cambio, orad así: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; 10 venga tu Reino; hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra; 11 danos hoy nuestro pan cotidiano; 12 y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; 13 y no nos pongas en tentación, sino líbranos del mal”

Así como también en Lucas 11:2-4

“2 Él les respondió: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu Nombre, venga tu Reino; 3 sigue dándonos cada día nuestro pan cotidiano; 4 y perdónanos nuestros pecados, puesto que también nosotros perdonamos a todo el que nos debe; y no nos pongas en tentación”

Por lo tanto, cuando oramos mediante el Padre nuestro, estamos siguiendo la enseñanza que nos dejó el Señor a todos nosotros.

SOBRE ORAR REPITIENDO

A pesar de lo anterior, los hermanos separados nos dicen que no podemos orar repitiendo por causa de Mateo 6:7

“7 Y cuando oráis, no abundes en palabras, como los paganos, que se figuran que por mucho hablar serán oídos”

Sin embargo no dan cuenta que en esta misma cita menciona la frase “como los paganos”. Los paganos eran un pueblo que no creía en Dios y que oraban a dioses muertos o estatuas que por más que se les pedía, jamás les escuchaban.

Así pues, el sentido correcto de esta cita es como nos lo enseña la biblia en 1 Reyes 18:26-27, mediante la cual podemos ver porque no debemos tener por dioses a dioses muertos:

“26 Y ellos tomaron el buey que les fue dado y lo prepararon, e invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: ¡Baal, respondenos! Pero no había voz, ni quien respondiese; entre tanto, ellos andaban saltando cerca del altar que habían hecho. 27 Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle”

Y por supuesto que los Católicos no tenemos dioses muertos ni tampoco adoramos imagenes, pero esto es tema para otra ocasión.

Además de lo anterior los apóstoles si nos enseñan a orar repitiendo. veamos:

”16 La Palabra de Cristo habite en vosotros con opulencia, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando a Dios con gratitud en vuestros corazones, salmos, himnos y cánticos espirituales” Colosenses 3:16

“18 Y no os embriaguéis con vino, en el cual hay lujuria, sino llenaos en el Espíritu, 19 entreteniéndoos entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando de todo corazón al Señor” Efesios 5:19

En los dos casos se nos recomienda orar mediante los salmos, y debemos recordar que los salmos ya están escritos, por lo tanto nos exhortan a orar repitiendo los mismos.

La biblia también nos muestra que el mismo Jesús oraba repitiendo:

“44 Los dejó, y yéndose de nuevo, oró una tercera vez, diciendo las mismas palabras” Mateo 26:44

De igual forma, en el momento de su crucifixión, Jesús oraba repitiendo, pues cuando exclamó “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” en realidad estaba repitiendo el Salmo 22:2.

Por tanto nos podemos dar cuenta que el rosario no contiene vana palabrería, y que no existe ningún inconveniente al orar repitiendo. Sea o no repetida nuestra oración, debe brotar de nuestro corazón y si es repetida como el Santo Rosario, debemos prestarle la mayor concentración posible, evitando pensar en otras cosas a parte de nuestra oración al Señor.


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TEMA 242
DIFERENCIA ENTRE ORACIÓNES
La paz de Jesús este con ustedes, les saluda su hno. en Cristo Eugenio Colman
Bienvenidos a un material más de Rincón de Apologética Católica
En esta ocasión trataremos sobre las Diferencias entre las Oraciones
Las oraciones pueden ser realizadas de forma personal o en comunidad
Y nos preguntamos... que tipos de Oraciones existen?
Pues la verdad hay muchas, y citaremos varias de ellas
Las oraciones de: Petición, Agradecimiento, Adoración, Alabanza, Contrición, que es para pedir perdón a Dios, oración por los que sufren, también tenemos oraciones para bendición de los alimentos, oraciones de la mañana, tarde y noche, por las familias, por los niños, por los difuntos, por las profesiones, oración por protección, a la Preciosa Sangre por ejemplo, la oración a San Miguel Arcángel y más.
También las oraciones para dirigirse a los Santos, al Ángel de la Guarda, a la Virgen María, a Dios mismo, al Espíritu Santo, o a Jesús...
También están las oraciones principales de la Iglesia Católica, El Padre Nuestro, El Ave María, Yo Pecador, Señal de la Cruz, Ángel de la Guarda, Dulce Madre, Salve, Gloria, Magníficat, Gloria al Padre, Acto de Contrición, y el Credo Apostólico. Incluimos El Santo Rosario y sus variedades, Al Espíritu Santo, a San Miguel, etc., pues podemos encontrar varios tipos de Rosarios.
La Renovación Carismática Católica es rica en oraciones, el bailar y cantar es un tipo de oración, la de alabanza, también oran al Espíritu Santo, a la Virgen María, a nuestro Señor Jesucristo, también oraciones de perdón, de petición, de agradecimiento y también el Espíritu Santo les brinda a algunos el Don de Lenguas, que también es una oración, y recuerden que orar es tener una conversación con Dios, y es esa la finalidad del Don de Lenguas.
En cada movimiento o grupo de la iglesia de Dios hay oraciones, diversidades de oraciones y todas para una finalidad diferente a un mismo Dios.
También es de suma importancia mencionar que la mayor oración del católico es la Santa Misa
Si, la Santa Misa es una gran oración, la más eficaz y profunda de todas, en ella, a pesar de que ya estén integradas las oraciones ya mencionadas anteriormente, también el Sacerdote de Dios, en sus oraciones Presenta el Cuerpo Inmolado de Jesucristo, que es la máxima ofrenda a Dios, y todo eso con las oraciones que él va diciendo en todo el trascurso de la Santa Misa. No existe oración más importante, ni mayor, ni más eficaz que la Santa Misa. Y es de suma importancia que todo católico participe en esta gran oración comunitaria.
Y con toda esta riqueza de oraciones que te mencione, ora y ora con fervor y amor, pues estas teniendo una conversación con Dios, pero cuando ores, no busques palabras complicadas. No busque hablar mucho cuando ores, tu espíritu puede distraerse buscando palabras. Una sola palabra del publicano apaciguo a Dios y un solo grito de fe salvo al buen ladrón. Ser locuaz en la oración dispersa seguido al espíritu y lo llena de imágenes, por lo que repetir una misma palabra ordinariamente lo dispone al recogimiento. Si una palabra de tu oración de te llena de dulzura o de arrepentimiento, permanece en ella, pues eso significa que nuestro Ángel de la Guarda está allí, orando con nosotros. Me despido de todos ustedes, que Dios los Bendiga.


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Tema:241
Orar o rezar diferencia y validez.

Por: Santiago Briones

Las palabras rezar y orar son aceptadas tanto por la Real Academia Española como por la Asociación de Academias de la Lengua Española como sinónimos.
Lingüísticamente hablando, ambos términos poseen el mismo significado; acción de dirigirse oral o mentalmente a una figura religiosa superior para pedir, agradecer o comunicar algo.

No obstante, dentro de la tradición religiosa judeo-cristiana, ambas palabras tienen acepciones distintas.
Orar es dirigirse a Dios, hablar con Dios cara a cara, aceptando su omnipresencia, su bondad y confiando en su juicio cómo Padre.

Al orar se lleva a cabo un diálogo que puede materializarse de muchas formas.
Una de estas es rezando.
Orar viene del latín orare; y rezar, del latín recitare, del que también proviene el español recitar.

Ya en latín, los verbos orare y recitare tienen sentidos muy próximos: el primero significa “pronunciar una fórmula ritual, una oración, una defensa en un juicio”; el segundo, “leer en voz alta y clara” Según el uso corriente, en los países latinos y en las lenguas románicas prevaleció para orare el sentido de rezar, o sea, decir o hacer una oración o súplica religiosa.

Los católicos le damos al verbo rezar un sentido bastante amplio y genérico, y reservamos la palabra oración más especialmente, pero no exclusivamente para los diversos géneros de oración mental, como la meditación, la contemplación, etc.

Del punto de vista católico, en el Catecismo de la Iglesia Católica, en sus numerales 2558-2654) el término oración engloba a todos los géneros de oración, desde la de petición hasta las oraciones de alabanza y glorificación a Dios.

Lo vemos en la oración del padre nuestro. Cf C.I.C 2607) (MT 6.9-13. LC 11. 1-4)

Los protestantes, sin embargo, resaltan esa diferencia por dos motivos.
Primero, porque para ellos sirve de seña.
En efecto, acentuando arbitrariamente esa pequeña diferencia de matiz entre las palabras, ellos utilizan orar en vez de rezar;
y así inmediatamente se identifican como protestantes (como se les llamaba hasta hace poco) o cristianos.

Esto tiene la ventaja, para ellos, de detectar entre los asistentes a otros protestantes que ahí estén.
Es un recurso al cual recurren todas las sectas dotadas de un fuerte deseo de expansión, como es el caso de los protestantes en América Latina.

Por otro lado, la oración para los protestantes no tiene el mismo alcance que para nosotros los católicos.

Mientras que para nosotros el término oración engloba a todos los géneros de oración desde la oración de petición hasta las oraciones de alabanza y glorificación de Dios, los protestantes descartan la necesidad de la oración de petición, que para ellos tiene poco o ningún sentido.

Mas los católicos sabemos que la vida en esta tierra es una lucha ardua, en que debemos pedir a Dios en primer lugar los bienes eternos y después los bienes terrenos de que tenemos necesidad.
Los protestantes prefieren decir “orar”, porque tienen en vista preponderantemente la oración gratulatoria y doxológica (de alabanza y gloria a Dios).

En cuanto a los bienes de esta vida, tampoco tiene mucho sentido para ellos la oración de petición. Pues, según la doctrina protestante, si tenemos fe ya somos salvos, indicio de que estaríamos en la lista de los predestinados, Dios nos premia también con el éxito en la vida terrena.

Jesucristo, nuestro Señor, dio ejemplo de una oración larga y repetitiva en el Huerto de los Olivos. Mateo 26
39 Y adelantándose un poco, se postró con el rostro en tierra, orando y diciendo: "Padre mío, si es posible, pase este cáliz lejos de Mí; mas no como Yo quiero, sino como Tú".
40 Y yendo hacia los discípulos, los encontró durmiendo. Entonces dijo a Pedro: "¿No habéis podido, pues, una hora velar conmigo?
41 Velad y orad, para que no entréis en tentación. El espíritu, dispuesto (está), mas la carne, es débil".
42 Se fue de nuevo, y por segunda vez, oró así: "Padre mío, si no puede esto pasar sin que Yo lo beba, hágase la voluntad tuya".
43 Y vino otra vez y los encontró durmiendo; sus ojos estaban, en efecto, cargados.
44 Los dejó, y yéndose de nuevo, oró una tercera vez, diciendo las mismas palabras. (C.I.C 2607-2615)

Para sustentar que “no debemos orar repetitivamente”, (vanas repeticiones) los protestantes, como bien lo indica la consulta, apelan a la Biblia. Probablemente se refieren al Evangelio de San Mateo 6, 7 “En la oración no afectéis [queráis] hablar mucho, como hacen los gentiles, que se imaginan haber de ser oídos a fuerza de palabras”. Para ellos son solo vanas repeticiones Y se olvidan de:
Apocalipsis 4.
[8]Los cuatro Vivientes tienen cada uno seis alas, están llenos de ojos todo alrededor y por dentro, y repiten sin descanso día y noche: «Santo, Santo, Santo, Señor, Dios Todopoderoso, "Aquel que era, que es y que va a venir".» Y por ahí se ve como los protestantes, abandonando la sabiduría de la Iglesia fundada por Jesucristo y arrogándose el derecho al libre examen, se apartan de la recta interpretación de las Sagradas Escrituras, haciendo aluciones lineales, sin tomar en cuenta otros pasajes sobre el mismo tema,
lo cual es indispensable para llegar al verdadero sentido de todos ellos.

En cuanto a la negación del valor del Rosario, por vanas repeticiones una vez más es el resultado del análisis torcido que caracteriza toda la teología protestante.
El Rosario está compuesto de las más sublimes oraciones: el Padre Nuestro, el Ave María y el Gloria al Padre. Con todo, no se restringe a la repetición de esas oraciones.
Su concepción es otra: mientras los labios profieren palabras sublimes, la mente se eleva a la contemplación de los principales misterios de nuestra Fe y el corazón se abrasa en el amor a Dios y a la Santísima Virgen.
El Rosario es una suave importunación que enternece al Corazón de la Madre de Dios,
una aparente contradicción de términos ¡importunación enternecedora! que para los católicos no constituye ninguna dificultad pero que no entra en una cabeza protestante.
¡Da pena! Sobre todo da pena que ellos no tengan a la Virgen por Madre.
Ya que Jesús nos la deja en la cruz en aquel Viernes Santo.
Cf (Jn 19. 25-27)

Sin María no podemos ir al hijo y sin el hijo no podemos ir al Padre.
Si miramos al hombre moderno, vemos que trabaja, se afana, se ocupa. Y no tiene tiempo para Dios, para escucharlo, para conversar con Él, para hablarle, para rezar.

No se puede separar nuestro rezar de nuestra vida cristiana; siempre van juntas.
San Agustín expresa esta relación interior entre vida de oración y vida cristiana de la siguiente manera: Quien reza bien, vive bien. Y por el contrario se puede decir: quien reza mal, vive mal.
También Santa Teresa explica: Para mí siempre es lo mismo: rezar y encontrar el camino hacia Dios. Quien, por eso, no reza, no encontrará nunca el camino hacia Dios.
Así entendemos, por qué muchos de nuestros contemporáneos no viven como cristianos, no tienen una relación personal con Dios: ellos no se esfuerzan por orar. A estos hombres San Alfonso les dice una palabra muy dura: Quien no reza, quien deja de rezar, no debe ser condenado, porque ya está condenado.
Aún cuando no perdamos nunca la esperanza de salvación para estos hombres, sin embargo sentimos que la oración es absolutamente necesaria para un cristiano es vital, para un hombre nuevo.
Nuestra oración es impersonal, cuando sólo es una repetición sin reflexión, como vanas repeticiones cuando sólo es un mover de los labios,sus oraciones vanas cuando no hay interés interior en lo que decimos exteriormente. Es lo que dice Dios al pueblo judío, por medio del profeta Isaías: Este pueblo me honra con sus labios, pero su corazón está lejos de mí. (Is 29,13)
Hay un proverbio que dice: Mejor es rezar con mucho corazón y pocas palabras, que con muchas palabras y poco corazón.
Porque rezar con el corazón es signo de un amor maduro y de una vinculación profunda a Dios. Y a medida que el amor se vuelva más profundo, menos necesita de gestos y palabras, para expresarse.

El señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Paz y Bien


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¿Qué es el Triduo Pascual?
Tres días con el amor hasta el extremo
Hacia el final de la Cuaresma todos se preparan para el «Triduo Pascual». Esta palabra quizá algo extraña no significa otra cosa que los tres días en que se celebran los eventos de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.

La palabra Triduo quiere decir tres días, son los tres días en que hacemos memoria de la Institución de la Eucaristía, de la Pasión de Nuestro Señor, de su muerte en la Cruz y de su gloriosa resurrección. A algunos les parecerá extraño que hablando de que triduo o tres días, se incluya al jueves, porque contando desde el jueves hasta el domingo, según la disposición moderna de las horas, serían cuatro días. Pero, respecto a esto hay que entender que en la cultura judía, el día empieza no a medianoche, sino con la caída del sol. Es decir que la Última Cena en el cenáculo y la Muerte de Cristo en el calvario, sucedieron en el mismo día.

Jueves Santo
El Triduo Pascual se inicia entonces, con la celebración de la Cena del Señor, la liturgia de este día está cargada de muchísima solemnidad, porque es el día en que Jesucristo dijo por primera vez las palabras de la consagración, que luego a lo largo de los siglos, miles de sacerdotes repetirán todos los días, para convertir el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Nuestro Señor, como alimento de vida eterna, de salvación.

En esta Misa, también se lleva un sencillo pero significativo rito; el lavado de los pies. El sacerdote lava los pies de doce varones, mientras se canta un canto apropiado, recordándonos cómo Jesucristo, no solo se hizo hombre, rebajándose así a nuestra condición humana, sino que quiso con su pasión y muerte, rebajarse a la condición de esclavo, como lo dice San Pablo a los Filipenses, siendo obediente hasta la muerte y muerte de cruz, limpiándonos de las inmundicias de nuestros pecados, pues es labor de un esclavo lavar los pies de sus amos. Dios nos amó tanto, nos amó hasta el extremo.

La celebración de la Cena del Señor tiene también otra peculiaridad. Al final de la comunión de los fieles, se reserva la Eucaristía no en el sagrario, sino en un monumento preparado en un lugar digno, generalmente fuera del templo mayor, donde permanece hasta la celebración del viernes, día en que no se celebra la misa, ese día solo se distribuyen las formas consagradas el jueves. La Misa del jueves queda entonces como inconclusa, porque no se da la bendición final, pues la última cena tampoco concluyó, teniendo en cuenta que Jesús, no bebió la última de las cuatro copas que los judíos bebían en la cena pascual. El sagrario queda desde entonces vacío, los manteles del altar son retirados las imágenes cubiertas, el órgano deja de sonar y un aire de reflexión y silencio meditativo y de espera cubre las iglesias en todo el mundo, pues se acerca el momento de la muerte de Nuestro Redentor.

Viernes Santo
El viernes santo no es el segundo día del Triduo Pascual, sino el primero. El primero que se inició con la celebración de la cena del Señor. El viernes no hay Misa, sino la celebración de la Pasión de Nuestro Señor, el sacerdote ingresa en silencio y no hace la señal de la cruz, como tampoco hizo al final de la Misa de Jueves Santo, muestra que es la continuación de la esta última.

El viernes santo es el día en que Cristo es abandonado por sus discípulos, vendido a precio de esclavo, juzgado por hombres, condenado a muerte, flagelado de forma cruel, obligado a cargar su pesada cruz, despojado de todas sus vestiduras, clavado en una cruz, burlado por los judíos, muerto de la manera más infame. Este día hacemos memoria, en el sentido verdadero de la palabra, como solo la Iglesia puede hacerlo, del mayor acto de amor de Dios por nosotros, la entrega de su propio hijo en sacrificio por nuestra redención. Dios muere para salvarnos, Dios nos ama para que lo amemos. Porque el Dios que tiene poder para crear todo el universo, no puede obligarnos a que le amemos; por eso nos muestra su amor; un amor que le costó la sacrosanta sangre de su propio Hijo. De un hijo que fue obediente hasta la muerte.

La liturgia de este día es fúnebre, los cantos no tienen acompañamiento, se llora el alto precio de nuestra redención. Al final de la celebración, los fieles adoran a la cruz, besándola con piedad y devoción, porque en esa cruz, yace clavado, el cuerpo ya inerte del Salvador.

Sábado Santo
El sábado santo, que para la Iglesia empieza con la puesta del sol del viernes y termina con la puesta del sol del sábado, es un día alitúrgico, no se celebra absolutamente nada en este lapso de tiempo; solo se reciben los sacramentos de la confesión y la unción de los enfermos.

La Iglesia en aquel día en que Cristo yacía en el sepulcro, fue como reducida a su mínima expresión; de los doce discípulos, uno había entregado a Jesús, otro lo había negado en tres ocasiones, el resto había huido. Solo una mujer se mantuvo en la fe, solo una mujer esperaba la resurrección de Cristo, solo una mujer recordaba y entendía las palabras de Cristo, cuando anunciaba su muerte y resurrección. Esta mujer es la Santísima Virgen María, aquella que estuvo a los pies de la cruz, asintiendo el sacrificio redentor; aquella que recibió en sus brazos el cuerpo flagelado de su hijo. Ella era la Iglesia, la viva imagen de la Iglesia que espera con confianza la resurrección de Cristo como lo había anunciado. Por eso el sábado es dedicado a la Virgen María, porque fue ella la que sostuvo a la Iglesia naciente y sigue sosteniendo en los tiempos en que Cristo yace inerte en el sepulcro.

Vigilia Pascual
La Pascua empieza con la celebración de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo; después de la caída del sol del sábado, cuando para la Iglesia ya es domingo. La Misa empieza en el atrio de la Iglesia la Misa más trascendental del Triduo Pascual. Donde una gran fogata es encendida, el fuego es bendecido, se enciende el Cirio Pascual, y con ese mismo fuego cada bautizado enciende su vela, simbolizando la luz de su bautismo, ingresando con ella, detrás de los ministros al templo iluminando ese recinto que yacía hasta entonces a oscuras. La Iglesia entonces queda iluminada por el cirio y por las velas. El pueblo es rociado con agua bendita, recordando aquel glorioso día en que fueron incluidos entre los hijos de Dios. La Iglesia canta en ese momento el Pregón Pascual, más conocido como “Exsultet”, que canta la alegría de la resurrección, la alegría del cristiano que desde ahora tiene la esperanza de la resurrección, la esperanza del cielo, porque su Redentor que se hizo hombre, venció a la muerte para siempre. Después de esto, mientras vuelve a sonar con ímpetu y sacralidad el Gloria in excelsis Deo, se encienden las luces del templo y el altar es vuelto a adornar con manteles, flores y reliquias.

Las siete lecturas del Antiguo testamento nos cuentan la historia de nuestra salvación, sumando a esto la epístola, y el Evangelio, tenemos en total nueve lecturas, como los nueves meses de gestación, porque estas nueve lecturas son como la gestación de nuestra fe, que llega a su cumbre en Cristo Resucitado.

En esta sublime liturgia también se renuevan las promesas bautismales, se rezan las letanías de los santos, se alaba a Jesucristo resucitado en la Eucaristía. Esta es la más bendita de las noches, la victoria de Cristo sobre la muerte, la derrota de la muerte, la alegría de los cristianos porque el Salvador se dio todo por nosotros, la alegría de que Jesucristo no quedó inerte en el sepulcro, sino que la luz de la resurrección, de ese paso de la muerte a la vida, inundó de alegría el mundo entero.


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TEMA 236:
Creo en la Iglesia que es UNA, SANTA, CATÓLICA Y APÓSTOLICA
Por José Villasboa Predicador Católico

El Credo o profesión de fe, es el acto en el que todo cristiano católico reconoce a grandes rasgos su fe.
811 “Esta es la única Iglesia de Cristo, de la que confesamos en el Credo que es una, santa, católica y apostólica”
El Credo o símbolo Niceno-constantinopolitano, fue formulado como hoy lo conocemos, por la Iglesia de Jesucristo en los concilios de Nicea y Constantinopla en los años 325 y 381. Su origen data de los mismos apóstoles y sus formas más primitivas pueden encontrarse mencionados en la Biblia.

I Timoteo 6,12
Combate el buen combate de la fe, conquista la vida eterna a la que has sido llamado y de la que hiciste aquella solemne profesión delante de muchos testigos.

I Corintios 15,3-4
Porque os transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras...

De ahí surge el famoso Credo de los Apóstoles, que constituye el símbolo de fe de la Iglesia de Roma, la más importante y antigua y que adquirió su forma definitiva para toda la Iglesia universal en los concilios antes mencionados. El Credo de los Apóstoles es más corto que el de Nicea-Constantinopla y al tratar sobre la Iglesia sólo dice: "Creo en la santa Iglesia Católica"
LA IGLESIA ES UNA

Jesucristo funda una sola iglesia, su Iglesia
813 La Iglesia es una debido a su origen: “El modelo y principio supremo de este misterio es la unidad de un solo Dios Padre e Hijo en el Espíritu Santo, en la Trinidad de personas”


Mateo 16,18
Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Juan 17,21
Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

Efesios 4,5-6
Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos.
LA IGLESIA ES SANTA

La Iglesia somos todos los cristianos católicos y hemos sido santificados por Cristo mediante el bautismo en su muerte por todos los pecados del mundo.

I Pedro 1,16
Como dice la Escritura: Seréis santos, porque santo soy yo.

I Corintios 6,11
Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.

Efesios 5,25-27
Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.

LA IGLESIA ES CATÓLICA, ES DECIR, UNIVERSAL

La palabra Católica significa universal y significa, todas las gentes, todas las naciones, lo que abarca todo y a todos.
830 La palabra “católica” significa “universal” en el sentido de “según la totalidad” o “según la integridad”.

Esdras 5,1
Los profetas Ageo y Zacarías, hijo de Iddó, empezaron a profetizar a los judíos de Judá y de Jerusalén, en nombre del Dios de Israel que velaba sobre ellos.

Salmos 147,19-20
Él revela a Jacob su palabra, sus preceptos y sus juicios a Israel: no hizo tal con ninguna nación, ni una sola sus juicios conoció.

Efesios 2,11-12
Así que, recordad cómo en otro tiempo vosotros, los gentiles según la carne, llamados incircuncisos por la que se llama circuncisión - por una operación practicada en la carne -, estabais a la sazón lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

Pero el propósito de Dios desde el principio era que su Iglesia estuviera formada por todas las naciones, o sea, la Iglesia de Dios sería una Iglesia católica, universal. Así se lo anunció desde un principio a Abraham y así lo anunciaron los profetas.

Génesis 22,18
Por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, en pago de haber obedecido tú mi voz.

Isaías 2,2-3
Sucederá en días futuros que el monte de la Casa de Yahveh será asentado en la cima de los montes y se alzará por encima de las colinas. Confluirán a él todas las naciones, y acudirán pueblos numerosos. Dirán: «Venid, subamos al monte de Yahveh, a la Casa del Dios de Jacob, para que él nos enseñe sus caminos y nosotros sigamos sus senderos.» Pues de Sión saldrá la Ley, y de Jerusalén la palabra de Yahveh.


Ésta profecía tuvo su cumplimiento con Jesucristo, la Iglesia pasó a ser católica, universal

Génesis 49,10
No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas. hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones.

Mateo 28,19-20
Id, pues, y haced discípulos a todas las naciones bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Hechos 13,47
Pues así nos lo ordenó el Señor: Te he puesto como la luz de las naciones, para que lleves la salvación hasta los confines de la tierra.

LA IGLESIA ES APOSTÓLICA

Jesucristo no dejó ninguna Biblia para enseñar a las naciones, Él comisionó a sus Apóstoles y sucesores para eso. Los discípulos de Cristo serían enseñados por los Apóstoles y sus sucesores, Él rogará por sus Apóstoles y por los que creerán por medio de su palabra.

Juan 17,20-21
No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.

Hechos 1,2
hasta el día en que, después de haber dado instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había elegido, fue llevado al cielo.

Hechos 2,42
Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones.

Apocalipsis 21,14
La muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce Apóstoles del Cordero.

La única Iglesia en el mundo que puede ser rastreada a través de la historia por medio de infinidad de testimonios y documentos históricos hasta los Apóstoles y el mismo Jesucristo es la Iglesia Católica Apostólica Romana.

Por eso la Iglesia es UNA, SANTA, CATÓLICA Y APOSTÓLICA.


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